Socieconomía en gotas
En Venezuela se ha empoderado una cúpula política desprovista de
talento y capacidad para entender la necesidad de que las políticas
públicas estén diseñadas para operar dentro del marco democrático
legado al país y a sus ciudadanos desde la gesta del 58. Esta élite
controla ahora los resortes clave del Poder Público Nacional,
especialmente el Poder Judicial, factor relevante, el cual han usado
para adecuar el orden jurídico constitucional a los fines políticos
del control civil y económico de los ciudadanos y su movilidad.
Retener ahora el Poder Político, a cualquier costo, es la línea
táctica de la opulencia política a los efectos de garantizar el
objetivo estratégico de estatizar el espacio económico y financiero, y
reproducir así un ciclo de control total de la sociedad e implantar el
viejo modelo anacrónico que ya hace 20 años superaron por fin los
soviéticos.
El "líder" oculto tras bastidores es el ingeniero eléctrico Giordani,
mayormente experto en Pert-Cpm y programación lineal y que proviene
de cursos docentes en el Centro de Estudios del Desarrollo (Candes),
no precisamente desde cuando se discutían las tesis del desarrollo de
Jorge Ahumada, los Silva Michelena, Celso Furtado, sino
paradójicamente desde que el socialismo real cayó estrepitosamente en
su validez y credibilidad a partir de Mijail Gorbachov en 1989.
Así, el fracaso económico del país responde hoy a esa concepción
desvencijada de cómo pueden ser aprovechados los recursos disponibles
y sobre todo... ¿para lograr qué? Un país donde impera el gasto fiscal
distribucionista, nutrido solo del petróleo e incapaz de generar
empleo productivo. Un país que ya se ve limitado en sus reservas de
divisas por importarse casi todo. Un país que recurre sin razón al
masivo endeudamiento externo y a emisiones de bonos como deuda
soberana para sufragar proyectos interminables, desprovistos de
realismo y oportunidad solo para complacer los sueños fatuos de una
acendrada megalomanía.
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