El presidente de la Comisión Nacional de Valores, Fernando De Candia, fue destituido por órdenes del Ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez Araque, y en su lugar el 2 de abril de 2009 fue nombrado Antonio Márquez Sánchez, quien se desempeñaba como auditor interno del Bandes. Si bien el período de De Candia estaba vencido, el caso de la empresa Rosemont Financial Corporation acusada en Estados Unidos por supuesto lavado de dinero en la que estarían implicadas varias casas de bolsa y sociedades de corretaje venezolanas por operaciones en el mercado permuta, fue la razón fundamental de su destitución. Luego no hace mucho aparece como gran cosota, de presidente del Banco Confederado y eso le valió la prohibición de salida del país y quien sabe si la privativa de libertad, aunque ya había renunciado cuando se dio cuenta del lío en que estaba metido. El 7 de diciembre La Comisión Nacional de Valores (CNV) de Venezuela es un organismo público, adscrito al Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas. Por lo que extraña que el gobierno nacional, a través de la vicepresidencia de la República, designara a Tomás Eduardo Sánchez Mejías, quien venía de ser gerente de operaciones de FOGADE e interventor del Banco Canarias como nuevo presidente del Directorio de la Comisión Nacional de Valores, en sustitución de Antonio Márquez Sánchez, jefe por seis meses. Y para más vainas, Ramón Alonzo Carrizales Rengifo, de acuerdo con la Gaceta Oficial Nº 39.322 del 7 de diciembre, le ordena y delega en Alí Rodríguez Araque, Ministro del Poder Popular para la Economía y Finanzas quien es el responsable de la CNV, la juramentación del nuevo funcionario. Lo cual le debe de haber caído de la patada al comandante Fausto. Esta decisión sorprendió a tutili mundachi, ya que el mismo lunes feriado las actividades estaban normales en la Comisión ante la situación con las intervenciones, pareciendo un día habitual de actividades. Eran notorias las diferencias entre la Comisión Nacional de Valores y la Superintendencia de Bancos, ya que esta última engavetaba las decisiones y luego al destaparse lo intapable cambió el libreto asumiendo el papel de víctima. Luego de comentarse los presuntos detalles internos, que si lo de la fundación con rango internacional, que si lo del Stanford, que si lo del BNC, que si lo del engavetamiento en más de un año de la situación que ha trastornado la vida a los clientes de los siete bancos, considerando que la historia no ha terminado, que si la SUDEBAN no autorizaba para que la Comisión Nacional de Valores no tomara decisiones y luego echarle la culpa de negligencia. Esto parece más bien una disputa entre civiles y uniformados, más que del sector financiero y de valores. Pero lo bueno es que también seguirán los cambios… El Zorro
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