La socioeconomía fundamentalmente es una disciplina imbuida de lo concreto de la ciencia económica y de la sociología. Está ligada al diario acontecer de la vida política y sus cambios, los que a su vez se expresan como resultados, dentro de un sistema, dependiente del funcionamiento de las leyes que rigen la economía y sus otras ciencias relacionadas como la sociología, la política y la psicología.
Entre sus bases generales de pensamiento están las siguientes premisas:
La economía está inmersa en la realidad social y cultural y no es un sistema cerrado y autocontenido.
Los intereses que generan comportamientos competitivos no son necesariamente complementarios y armónicos.
Los mecanismos de decisión que usan los individuos están influenciados por valores, emociones, juicios y prejuicios, así como por afinidades culturales, y otros condicionamientos, y no simplemente por un cálculo de intereses propio. Por lo tanto no presupone que los sujetos económicos actúen siempre racionalmente.
La socioeconomía valora de igual forma los mecanismos inductivos y deductivos, de allí que pretenda ser, al mismo tiempo una ciencia normativa y descriptiva. Se ha tratado de reconducir la economía al seno del contexto social y moral que es su origen, con una formación rigurosa de los criterios de racionalidad o coherencia interna de acuerdo a los fines de justicia, solidaridad y bienestar global y no solamente la maximización de una utilidad [Nota:1]
Desde cierta óptica la socioeconomía trata de integrar en un proceso conceptual elementos psicológicos, políticos, históricos, sociológicos y económicos que determinan el comportamiento de los agentes económicos, de las organizaciones, las instituciones y los ciudadanos que interactúan como componentes societales.
Desde la nube
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