lunes, julio 16, 2012

No Hay Palabras!!

Hoy, cuando una vez más toqué la piel de otras esposas de presos políticos, la frase resistencia cívica se tornó febril. Hoy, cuando nos increpábamos sobre la descomposición de todas las instituciones y entre ellas la familia y la escuela recordaba cuan responsables somos cada uno de nosotros al permitir el avance de las aberraciones que vivimos a todo nivel. No faltará quien a este escrito pugne o asienta pero la lucha y el debate deben seguir.
En una ocasión mi mamá tenía una difícil tarea:
¿Hija, cómo dibujo los problemas del mundo y cómo dibujo su solución?
Y en esas ráfagas de luz, cuando solo Dios puede dar la respuesta usándonos como medios, le dije:
Fácil mamá, dibuja a todo el mundo de espaldas, ese es el problema del mundo y para solucionarlo debemos girar nuestra indiferencia, mirar con humildad al otro, tender las manos fraternamente y es entonces cuando comenzaremos a avanzar.
Nada fácil ejecutar tamaña empresa pero no tenemos alternativa, al igual que nosotras quienes enfrentamos un montaje judicial producto de los contubernios de "los extravíos del poder" no tenemos otra alternativa que seguir enfrentando el hoy de cada día, siendo nuestra única arma los valores inculcados, sin negociaciones, sin privilegios.
Hoy, a pesar de ser lamentablemente una cotidianidad, vi, como madre, a nuestros hijos vestidos de militares y policías, de jueces y fiscales, de Estado y gobierno; y que tristeza ver cada día como nuestros hijos avanzan en contra de quienes los engendramos porque todos ellos a quienes hoy les toca ejercer los yerros judiciales son hijos de una madre cuyo vientre se contrae dolorosamente. Nuestros hijos se han vuelto institucionalmente violentos, declaradamente serviles, opulentamente indiferentes.
Escuché como existen no solo mujeres cuyos esposos son presos políticos que de una u otra manera han tenido al menos una palabra solidaria, es que existimos mujeres sin voz cuyos hombres, sean hijos, padres o esposos son más allá de lo anónimo casi inexistentes. Mil crisis de índoles diversas que abarcan un territorio más grande que nuestros cálidos brazos, es que aún debemos esforzarnos más y seguir porque su invoz es nuestra vergüenza también.
Apalancar una empresa tan teñida de entuertos como son todos y cada uno de los presos exige aún una gota de sudor más.


Desde la nube

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