lunes, mayo 21, 2012

Los burladeros de la Justicia Venezolana

Iris Varela, la abogada ministra de los Servicios Penitenciarios anunció por tv que "el hombre nuevo" semilla, emergerá desde los privados de libertad de la cárcel de La Planta en El Paraiso. Y eso lo dice después de 14 años en que fueron hacinados los presos hasta rebasar la capacidad de este centro en casi tres veces, llegandose al límite de casi 2.500 presos quienes vivían en total deterioro e insalubridad de las instalaciones. La mafia judicial de tribunales, fiscales, custodios penitenciarios y funcionarios del Ministerio del área de Justicia y Relaciones Interiores, tienen estructurado un negocio bastante crematístico y rentable, el cual funciona desde hace tiempo y se consolida cada vez más creciendo en red con el negocio de las armas (largas, de guerra, granadas, etc), y las drogas, donde Venezuela pasó últimamente a ocupar un puesto destacado no sólo como sitio de paso del 52% de la droga que circula en el continente sino como centro importante de consumo y distribución, asociado a la protección de estamentos militares y a la movilidad operativa y dominio que últimamente han adquirido en el país los irregulares de las FARC, ETA, el ELN y las FBL. La red interconectada del negocio de drogas, armas, alimentos y retención indebida de procesados en las cárceles es bastante amplia, estructurada y dinámica puesto que se renueva constantemente y crece tanto en ganancias, como en sus conformantes o miembros. Son una empresa exitosa conformada al calor de la ineptitud gerencial del Estado, la concepción totalitaria del mismo que no acepta ni permite el ejercicio autónomo de las competencias a las diferentes ramas del poder público nacional (Poder Judicial, Poder Electoral, Poder Legislativo y Poder Ejecutivo), y sobre todo el secuestro denigrante de las instituciones que integran el sistema de justicia venezolano (TSJ, Ministerio Público y los tribunales). El gobierno de Chávez, a través de ese control férreo de los poderes, tipifica como delito y crimen a todo aquello que no le conviene a sus intereses políticos de perpetuarse en el poder para siempre, manejando desde los resortes y el aparato del Estado (seguridad, inteligencia, policía, FAN), a los sectores claves de la economía, el petróleo y las finanzas, así como el comercio nacional e internacional (compras de armas, alimentos y las empresas mixtas con gobiernos extranjeros afectos). Todas esas son actividades muy lucrativas que están bajo el control monopólico de la cúpula política que hoy gobierna con el pretexto "santurrón" de que estemos en "revolución" y trabajamos por el "bien común" y el hombre nuevo.
Todas son consignas banales, vacías ya de todo realismo, porque la Venezuela que tenemos hoy es hija de un Estado transgresor y totalitario que no se limita en su acción a la hora de arrebatar activos a sus legítimos propietarios o las libertades a los ciudadanos que se oponen al robo organizado del patrimonio público (endeudamiento fiscal, Fonden, Fondo Chino, etc), a los "traspasos" forzados de bienes (casas, apartamentos, vehículos, etc), que organizan los fiscales cuando fabrican imputaciones contra supuestos "incriminados" a quienes también extorsionan en bolívares o en dólares.
Toda esa mafia y negociados se han consolidado y crecido durante el gobierno de Hugo Chávez que tiene casi 15 años. La cárcel de La Planta y su crisis multidiversa simplemente le explotó en la cara a la abogada Varela por su estolidismo e incompetencia al no abordar la crisis de la justicia venezolana con un criterio de integralidad soportado en análisis que han desarrollado juristas de trayectoria reconocida como Arteaga Sánchez, Elio Gómez Grillo, Ayala Corao, Alfonso Rivas Quintero entre otros. Ella prefirió optar por el ocultamiento de la problemática carcelaria por razones puramente políticas y en consecuencia actuó como cómplice del sistema de justicia infesto que sembró Chávez y las Gorgonas (las Luisas) en Venezuela junto con los emblemáticos Magistrados de carrera del PSUV, Eladio Aponte y Luis Velásquez Alvaray (ejusdem).

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