martes, agosto 07, 2012

SOBRE SEGURIDAD Y SOBERANIA EN VENEZUELA

Alberto Gallango. Economista Msc.

Venezuela hoy es un país desguarnecido en cuanto a seguridad ciudadana y soberanía nacional. Y esa realidad se acentúa cada día más puesto que presenciamos a diario en cadena de T.V. a un presidente que sostiene que mucha de la inseguridad que se padece proviene del bombardeo mediático en lugar de reconocer que proviene de las balas del hampa que tomó las calles y buena parte de la misma gobernabilidad que corresponde al Estado (p. ej. Cárceles, cuerpos de policía, guerrilla de las FARC, ELN y FBL). La falta de una política de Estado hacia la seguridad ciudadana corresponde tanto al sector público como privado. Los atracos y los secuestros, junto a las expropiaciones del gobierno, por supuesto que no auspician la inversión de capital privado (ni empleo). Los atracos a buses y busetas (y el Metro) restringen la movilización por esos medios y acentúan la neurosis en los ciudadanos de bajos recursos. No puede aspirar Venezuela a vivir del turismo cuando no hay garantía de vida ni en Margarita ni en ninguna parte; antes, en 2010 vinieron a Venezuela cerca de 2 millones de turistas y en 2011 vinieron apenas 550 mil, por qué será? En el extranjero nos observan como un país compulsivo, con mucha dispersión e inconsistencia en la gestión pública junto a una escasa transparencia en la instrumentación de objetivos ligados al "bien general". También nos observan padeciendo las pretensiones ridículas de un presidente que se siente la piedra angular "necesaria" para la gran guerra del fin del mundo que se avecina y para la cual él se prepara desde ya mediante, no solo la compra masiva de armas y tanques a los comisionistas rusos, sino dedicando gruesas cantidades del presupuesto nacional a fabricar municiones, armas de guerra, aviones dron, etc., mientras que en todo el país, para dotar al sistema de salud no existen más de 2 o 3 ambulancias aéreas.
Esta realidad choca contra la sana lógica de lo que debe guiar las funciones de los hombres de Estado. No puede ser que un cucurucho de pusilánimes como los que integran el desidioso gabinete de Chávez, no se atrevan a estos desatinos en la gestión de gobierno que apuntan hacia un Cesarismo de cartón y una burocracia barrigona y adulante sin sensibilidad ante los problemas reales del país dentro de los cuales la inseguridad pública figura como el más relevante con 50 muertos que ingresan solo a la morgue de Bello Monte en Caracas en un fin de semana.
Con respecto a la soberanía nacional el problema del patriotismo adquiere visos de ridiculez superlativa. Para empezar 3 cosas: Primero, hoy con Chávez somos más vulnerables, por lo tanto menos soberanos, en lo que se refiere a alimentos del consumo popular que hace 15 años, por cuanto ahora se importa casi el 80% de los alimentos de nuestro consumo; y eso por supuesto que no es soberanía ni es una dependencia que le conviene al más ridículo de los guerreros que se empate en una conflagración mundial (qué diría Sun-Tsu?), y menos aun si la lucha es "prolongada" como dijera Mao. Segundo, en 1997 el sector no-petrolero de Venezuela aportaba el 23% de las divisas (dólares) del país y ahora con Giordani-Chávez este sector solo aporta poco más del 4%; eso es soberanía? Tercero, la cantidad de trabajadores informales (léase buhoneros principalmente y "mata-tigres") alcanza hoy casi al 53% de la población económicamente activa (PEA) y el 20% de los trabajadores del país que son los que laboran en el Estado, se ubican en actividades "administrativas" (o sea gasto de funcionamiento) y no en las productivas (empresas del Estado como las de Guayana) y hay casi un 10% de desempleo abierto de la fuerza laboral venezolana. Qué significa esto? Acaso también soberanía, a la hora de sostener el aparato productivo cuando llegue la hora de la "gran guerra del fin del mundo" qué espera Chávez?
En verdad, para que el gobierno de Chávez hable, a casi tres lustros de su gestión, de que en el país hay seguridad y soberanía tendría que estar viviendo una burbuja hacha de paja y cobas. Ni la oscura nigromancia de Giordani ni la ignorante petulancia de Chávez pueden ni podrán fabricar jamás un país apoyándose en la conciencia falsa que proveen las ideologías y en la vocinglería patriótica anclada en una época de la independencia nacional donde ni el mismo Bolívar hubiese aceptado esas interpretaciones tan maniqueas de su pensamiento democrático ni de su real participación en las "candelas" de la guerra. Ni la "Venezuela Heroica" de Eduardo Blanco, ni el Manual de Economía Política de la URSS, son referenciales serios hoy día para anclar sin risa el desarrollo nacional y sus connotaciones socioeconómicas y políticas que afectan a 30 millones de venezolanos, de los cuales ya en el año 2010 con motivo de las elecciones parlamentarias casi el 53% que fue la oposición, manifestó su desacuerdo con el rumbo descarriado de la estatización del país para el beneficio exclusivo de la cúpula política gobernante y de sus familias y amigos más cercanos en la Cuba de hoy o la Libia que era Gadaffi!.

Desde la nube

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