Alberto Gallango. Economista. Msc.
Entendemos "tendencia", desde su acepción estadística, como un patrón central de comportamiento de un evento particular durante un período determinado; o como la dirección o rumbo de un evento específico localizado en el tiempo y en el espacio. Pero, más en general, la tendencia de un evento -como el electoral actual por ejemplo- debe necesariamente establecerse no sólo a partir del flujo numérico que emana desde una base proyectiva, sino a partir de una conjunción de factores, donde los resultados están también influenciados por elementos de orden cualitativo diverso.
En Venezuela una de las aristas defensivas básicas en la "estrategia" chavista, son las encuestas de cualquier tipo, vengan éstas de donde vengan, con tal que digan que Chávez gana el 7-0 debido a que "todo el mundo" ama los escuálidos logros de su gestión. La verdad hay que ser bien "lambe tusa" para desdeñar así el buen juicio de todo un pueblo que en verdad se deshace en desilusiones y mala vida. Por eso los chávicos presentan difusivamente (pero fijo los domingos con JVR) puras encuestas ganadoras del candidato gobiernero donde nunca éste ni siquiera es igualado por el candidato democrático. Aun dentro del campo de lo numérico -pero factual ahora- examinaremos que, Chávez alcanzó "el pico" de su carrera política en 2006 cuando compitió contra Rosales por las presidenciales y ganó con el 62.8% que representaba a 7.3 millones de votantes. Ahí los chávicos, de vivos, quisieron aprovechar la cotundencia del triunfo y propusieron un referendo por la reforma constitucional al año siguiente (2007) y terminaron con un estruendoso "culazo" donde Chávez sacó 4.3 millones de votos a su favor y en la cuenta perdió 3 millones de votantes en ese breve plazo. La oposición triunfó con el 51% de los votos. El pueblo ya le dijo que no al modelito que Chávez traía "enmochilado".
En 2009 Chávez insistió con algo que le preocupaba para retener el poder como hicieron sus iconos: Fidel, Gadaffi, Bashar, Muraback y los otros africanos hoy "retenidos" en la Haya; ésto es: la relección inmediata de su persona como presidente. Esto lo logró en ese año, ganando con el 54% de los votos versus el 45% y así adaptó la Constitución a sus ambiciones de eternizarse en el poder; como los ya nombrados.
En 2010, el hombre Chávez encarnó en la contienda de las elecciones parlamentarias el bando del continuismo gobiernero versus la oposición de los democráticos. Allí volvió a perder con el 48% de la votación versus el 52% para la oposición. Ese fue el resultado factual e indiscutible en votos. Comparando los números absolutos los Chávicos sacaron 5.4 millones de votos y la oposición 5.9 millones; lo que significó un bajón de 1.9 millones de votos para Chávez con respecto a la votación que obtuvo en 2006. Para la oposición ello significó una ganancia neta de 1.6 millones de votos, lo cual es consistente con la tendencia de ascenso continuo que se observa desde 2008 (elecciones regionales) cuando la oposición obtuvo 5.1 millones de votos y en 2009 cuando Chávez planteó su continuidad y el voto en contra se mantuvo en ese nivel, representando el 45.1% del voto total.
En resumen, la tendencia en el lapso reseñado (2006-2010) exhibe un Chávez (y todo lo que el representa) en caída y una oposición táctica y estratégicamente unida, en ascenso evidente. Ahora bien cuando entran en juego la incorporación de otros factores –como los socioeconómicos y políticos- la tendencia del evento electoral en ciernes, se refuerza en favor de la oposición, a pesar del ventajismo comunicacional que usa el gobierno, la manipulación institucional de todo el poder público nacional (Asamblea Nacional, Ejecutivo, Consejo Nacional Electoral, Poder Judicial completo, etc.) y el manejo grosero de un opulento gasto público pródigo, proselitista e irresponsable. Y se refuerza porque en el histórico reciente –desde 2006 en adelante- el "cuerpo" ciudadano que vota y el que no vota también (jóvenes menores a 18 años, ancianos, abstencionistas, ni-ni, etc.) se han percatado de que "el gobierno" chávico, simplemente no tiene formación, ni profesionalismo ni gerencia para entender ni resolver los problemas que tocan a la condición socioeconómica básica de los ciudadanos como son: el empleo productivo y sostenible, el acceso a la salud y a la alimentación, la disponibilidad de vivienda y el disfrute de una educación integral. Ellos ya tienen una conciencia clara y critica de que después de casi 15 años de gestión, ¿cómo es posible que no se hayan paliado siquiera problemas como la inseguridad personal de los ciudadanos en ninguna parte del país?, los "chivos" del gobierno si viven seguros pero el resto de los ciudadanos no! ¿Por qué? ¿Por qué Chávez endeudó tanto al país y tan rápido? Todos sabemos que en 1999 la deuda publica total era de US$ 36.000 millones y en 2012 ya alcanzó a US$ 180.000 millones; y todavía tiene el tupé de hablar de soberanía! Soberanos y con plata son los que negocian esos "endeudamientos" aquí y en el exterior; los que compran armas y ganan comisiones; los que "tercerizan" las importaciones de alimentos con los cubanos del gobierno allá; los que manejan el tinglado inmenso de las inversiones y empresas "del Estado"; los que realizan el "plan" de expropiaciones de activos empresariales y los trasiegan a particulares que actúan tras bastidores etc.
Ya todo el mundo sabe que el manido proyecto chávico es inviable y por lo tanto un saco sin fondo que degluye el patrimonio nacional de los venezolanos y con la excusa de desarrollar una potencia, Chávez ha mantenido al país en un limbo que lo rezaga, lo limita en sus verdaderas potencialidades y lo coarta en el funcionamiento eficiente de toda la institucionalidad democrática que está contenida en la Constitución que se aprobó en la constituyente de 1999 por el pueblo.
De todas maneras la tendencia que han ido reflejando los números en términos de un resultado halagüeño para la oposición democrática venezolana, se mueve en relación inversa con respecto al deterioro de la realidad nacional que ha propiciado el estatismo obsoleto del gobierno y el distribucionismo de su gestión, que se ampara en la indolencia e improvisaciones del más vulgar rentismo petrolero.
Desde la nube

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