lunes, septiembre 03, 2012

DESEQUILIBRIO MACROECONOMICO Y RUINA SOCIAL

ALBERTO GALLANGO. Economista Msc.

La economía y su crecimiento como una expresión sostenible en el tiempo podrían garantizar el advenimiento de la mayor suma de felicidad en un país, siempre y cuando exista un desempeño armónico de sus indicadores y que ello se traduzca en una distribución equitativa del excedente económico y más desarrollo.
Pero, ésto que así se establece, también podría fácilmente formar parte del discurso populista de cualquier "líder" de estos "tiempos de cólera" abrumados todavía por los efectos de la crisis financiera mundial que arrancó en 2008 y que se mantiene. Y para Chávez, por supuesto que ese "discursito" es pan comido como componente politiquero de relleno en su estruendosa ignorancia de la economía y del carácter fundamental que ésta tiene como pieza determinante del desarrollo social y la calidad de vida.
Chávez, junto al oscuro diletante que es Giordani, maneja algo tan serio como la socioeconomía del país, con una simplura rayana en el cinismo más irresponsable y no se amilana ante el perfil que ha adquirido la falta de gobernabilidad en el país la cual está desacreditada por la ausencia de un enfoque realista de los problemas y de evaluación de sus resultados de acuerdo a un cuerpo de medidas diseñadas con sentido de integralidad dentro de una estrategia. El gobierno de Chávez/Giordani se propuso estatizar todo, como objetivo central de retención del poder, independientemente que se fragmentara la acción burocrática del Estado y se destruyera la institucionalidad existente (normativas legales, procedimientos, formas y convenciones de hacer las cosas, etc.) que permite alcanzar los objetivos que atañen a la condición socioeconómica de los ciudadanos como son: el empleo seguro, el acceso a los servicios de salud, la educación, la vivienda, la seguridad personal y los derechos civiles que garantiza la democracia. Todo esto último pasó a un segundo plano bajo el gobierno de Chávez y sus "ministros" tornados foquitas del culto a su "personalidad"
Y ese "descuido" magnificado por la incapacidad de Chávez y sus ministros de gobernar con eficiencia democrática y con sentido de costo en el uso de los recursos productivos, ha configurado un dispendioso cuadro general de gasto público, junto a una altísima inflación anual, caída de la inversión privada nacional y extranjera, acentuación del rentismo petrolero y caída del poder adquisitivo del bolívar.
Desapareció en la gestión de Chávez el requisito de una estrategia realista del desarrollo como garantía de un desempeño eficiente en la gestión de gobierno, socialmente hablando lo que si prevaleció fue la edificación de un inmenso tinglado de poder personal de Chávez, atado a una cúpula política y apoyado en los gigantescos recursos que provee la renta internacional del petróleo, y de los cuales Chávez extrae, a 100US$ el barril vendido, por lo menos 50US$ para sus fondos de gasto como Fonden y que son recursos que él administra a su plena discreción ya que no rinde cuenta de sus movimientos ni lo audita ni lo controla nadie! Es una forma muy sui-generis de ser rico en el siglo XXI.
Ahora bien, en términos de resultado, a los ciudadanos venezolanos los agobia –apartando la inseguridad- el no poder adquirir los bienes y servicios necesarios que aseguran su condición de vida material. Y es que ha ido mermando el poder adquisitivo de la moneda a tal grado que a un costo de 7.500 bs/mes por la canasta básica y de 3.700 bs/mes por la canasta alimentaria es muy poca la "suma de felicidad" que podrían obtener casi 30 millones de venezolanos de los cuales solo el 45% de la población trabajadora que son 13 millones, tiene empleo formal, siendo que el 75% de esos 5.8 millones de trabajadores ganan menos de dos (2) salarios mínimos; o sea Bs. 3.400 al mes (según CENDAS) lo que alcanza a cubrir solo el 92% de la canasta alimentaria, por supuesto que esto es una "resta" total de la felicidad en lugar de la suma de que habló Bolívar (y Chávez).
Nosotros en Venezuela tenemos un tipo de cambio fijo y controlado para evitar una fuga de capitales anual promedio de 15.000 US$ millones (García Larralde, M). Eso es capital que huye al extranjero para salvaguardarlo de las expropiaciones de fondos y activos conque Chávez/Giordani apalancan la acumulación "originaria" de capitales en su proceso de estatización de la economía y las finanzas.
En Venezuela tanto las "rutas" de la droga como la lucha por el dólar Cadivi se han erigido en las dos actividades más lucrativas de la dinámica socioeconómica y financiera. El sostén del bolívar se debate entre la desconfianza pública hacia la gestión de gobierno y la estrepitosa caída del aparato productivo. Por más que el gobierno tape la información sobre su gestión, el desempeño de la agricultura y la industria muestran una caída continua en rubros donde antes Venezuela se eximía de importar como p.ej., maíz, papa, café, carne, cabillas y gasolina, etc. Por supuesto que la caída de la economía real (bienes y servicios), junto a la caída en los niveles de la productividad en los componentes factoriales del costo (trabajo y capital), sumados al pánico de los inversionistas privados por el riesgo a la perdida de sus activos, no contribuye a apuntalar el poder adquisitivo del bolívar. Nuestra balanza comercial es crecientemente deficitaria cuando se excluye al petróleo y el gobierno aplica un dispendioso gasto publico para impulsar al consumo como macro variable única que dispensa cierta dinámica -insostenible de por si- al nivel de actividades económicas y de negocios.
Venezuela gira así dentro de un gran desequilibrio macroeconómico, contradictorio y de desempeño fragmentado entre controles, privilegios y aprovechamientos indebidos de parte del funcionariado del "top-level". Es ésta una economía falsificada en su desenvolvimiento y fingida en sus propósitos. Allí tenemos la escoria inflacionaria que nos incubó Giordani desengavetando las prácticas estatizadoras que hicieron crisis irreversible hace 25 años en la URSS. Esa farsa tocó hasta el bolívar, que como moneda sigue inflada tanto en su versión Cadivi (4.30) como en la del Sitme (5.30) y lo que se impone es una devaluación para ajustarla a una paridad mas realista con respecto al dólar. Giordani trocó el problema cambiario en un estigma político para el propio gobierno. Acusó a bancos y casas de bolsa de hacer presión vía el swap del permuta para impulsar alzas "inoportunas del tipo de cambio"; y por eso eliminó el mercado de capitales privado y hasta un gentío aun sigue preso (y sin formula de juicio además) por supuestamente haber alterado el "genuino juego" de la oferta y la demanda que ahora permite el cepo oficial del Sitme y Cadivi. Ahora Giordani comienza a preocuparse, porque el nivel de paridad real del bolívar-dólar sigue indicando que el bolívar está sobrevaluado casi 90% por los planificadores financieros de Venezuela y que en verdad, no eran las cotizaciones especulativas de los bonos del mercado secundario de valores los que presionaban el tipo de cambio. Lo que ahora Giordani debe estar visualizando a través de una estrecha hendija, es que el patrón estatizador de la economía y las finanzas es el factor genético del gran desequilibrio no solo macroeconómico en que vive hoy Venezuela sino, también social, tecnológico, político y democrático!
@albertogallango

Publicado en el semanario 6to poder
Semana del 00/08/12 al 00/08/12

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